Es una escena que se repite en empresas de todos los tamaños. El equipo de IT lleva meses al límite. Mantiene la infraestructura funcionando, resuelve incidencias, aplica parches, gestiona proveedores, da soporte a usuarios. El día a día no da tregua. Todo es importante. Todo es para ayer.
Y entonces llega la noticia: hay un nuevo proyecto.
Un cambio de sistema. Una integración con un tercero. Un software que hay que implementar antes de final de trimestre. Dirección lo aprobó, el negocio lo necesita y alguien tiene que liderarlo.
Pero nadie tiene la cabeza libre para hacerlo.
El dilema que conoce todo responsable de IT
La operación del departamento IT está diseñada para mantener lo que ya existe. Servidores funcionando, sistemas disponibles, usuarios atendidos. Es un trabajo continuo, exigente y poco visible hasta que algo falla.
Los proyectos nuevos son otra cosa. Necesitan dedicación, planificación, seguimiento, coordinación con múltiples áreas. Y cuando intentas meter un proyecto en un equipo que ya está al 100% de capacidad operativa, pasa lo que siempre pasa:
- Hay otras prioridades. La incidencia del lunes aplasta la reunión de seguimiento del martes. El proyecto siempre queda después de lo urgente.
- Nadie tiene tiempo para liderarlo. Se asigna a alguien "que lleve el proyecto además de sus tareas habituales". Esa persona hace lo que puede, que nunca es suficiente.
- Se avanza un paso y se retroceden dos. Reuniones que se cancelan, decisiones que se postergan, proveedores que no reciben respuesta a tiempo. El proyecto pierde inercia y empezar de nuevo cuesta el doble.
- Se hace, pero mal. Sin planificación real, sin control de alcance, sin gestión de riesgos. El proyecto se entrega tarde, por encima de presupuesto y con funcionalidades que nadie validó correctamente.
No es un problema de competencia. Es un problema de capacidad. Pedirle a un equipo saturado que además lidere proyectos es como pedirle al piloto de un avión que también repare el motor en pleno vuelo.
La solución que ya usan las empresas que ejecutan
Externalizar la gestión de proyectos IT no significa perder control. Significa ganar capacidad sin desestabilizar la operación.
Un Project Manager externo entra con un objetivo claro: que el proyecto avance con rigor, con método y con resultados. Sin quitarle horas al equipo que sostiene el día a día.
Outsourcing en Gestión de Proyectos IT: qué hacemos
- Nos integramos como Project Managers externos, adaptándonos a tu cultura organizacional, tus herramientas y tu estilo de trabajo. No imponemos. Nos sumamos.
- Aplicamos la metodología que más se ajuste a tu realidad. Agile, predictiva, híbrida. No hay dogmas. Hay lo que funciona para tu proyecto y tu equipo.
- Planificamos, coordinamos y hacemos seguimiento. Alcance, cronograma, recursos, riesgos, dependencias. Todo bajo control y documentado.
- Reportamos con claridad, frecuencia y enfoque en resultados. La dirección sabe en qué estado está el proyecto sin tener que perseguir a nadie. El equipo técnico sabe qué se espera de ellos y cuándo.
Todo sin interrumpir lo urgente. Tu equipo IT sigue haciendo lo que sabe hacer. Nosotros nos encargamos de que el proyecto se mueva.
¿Para quién es este servicio?
No es solo para grandes empresas con departamentos de IT de 50 personas. Es especialmente valioso para:
- Empresas de cualquier sector con necesidades tecnológicas puntuales. Un proyecto de implementación, una migración, una integración. Necesitan gestión profesional pero no justifican contratar un PM a tiempo completo.
- Equipos IT pequeños que no pueden absorber más carga. Tres o cuatro personas que ya dan el máximo manteniendo la operación. Un proyecto más los desborda.
- Líderes que necesitan que los proyectos se muevan con control y dirección. CTOs, CIOs, directores de operaciones que saben que el proyecto es importante pero no tienen a quién asignarlo.
- Empresas en Andorra y el Pirineo que necesitan un partner cercano, que entienda su contexto de mercado y las particularidades de operar en un entorno con regulaciones propias.
Qué ganas con un PM externo
Más allá de que el proyecto se entregue a tiempo (que ya es bastante), hay beneficios que no siempre se ven al principio:
- Tu equipo técnico se enfoca en lo que sabe hacer. Desarrollar, configurar, mantener. Sin la carga adicional de coordinar, reportar y perseguir decisiones.
- La dirección tiene visibilidad real. Informes claros, riesgos identificados, decisiones documentadas. Sin reuniones interminables ni sorpresas en el último mes.
- Los proveedores rinden más. Un PM que hace seguimiento semanal, que exige entregables según lo acordado y que escala cuando hay desvíos cambia completamente la dinámica con terceros.
- El proyecto no desaparece de la agenda. Cuando nadie lo lidera, un proyecto se diluye. Cuando alguien lo tiene como prioridad, avanza.
No es externalizar por externalizar. Es reforzar donde más falta hace.
El outsourcing de gestión de proyectos IT no es admitir que tu equipo no puede. Es reconocer que mantener y construir son dos trabajos distintos y que hacerlos bien al mismo tiempo requiere capacidad dedicada para cada uno.
Las empresas que entienden esto son las que ejecutan sus proyectos a tiempo, dentro de presupuesto y sin quemar a su equipo técnico en el proceso.
¿Tienes un proyecto IT que necesita avanzar?
Cuéntanos qué necesitas. Nos adaptamos a tu contexto, tu equipo y tus plazos. Sin compromiso a largo plazo, con resultados desde el primer mes.